Gestores de Paz
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Regis Ortiz: Una historia de guerra, un renacer y ahora un gestor de paz

Regis Ortiz: Una historia de guerra, un renacer y ahora un gestor de paz
Por: Sania Salazar | Enero 26 de 2014

Regis Ortiz Rojas estaba a punto de graduarse de la carrera de historia que cursaba en una universidad de Cartagena cuando recibió amenazas de las autodefensas. Ese grupo armado no veía con buenos ojos las actividades políticas de izquierda que él adelantaba con compañeros de la Universidad.

El temor lo llevó a aceptar el ofrecimiento de un militante del ala política de las Farc que le brindó un sitio donde esconderse por tres meses a cambio de dictar clases. Después de mucho insistirle al comandante del sitio donde estaba para que lo dejara volver a su casa, Regis entendió el precio que había que pagar por la protección. "El comandante me dijo que la diferencia entre las Farc y los cristianos era que en los cristianos usted entraba, se arrepentía y se salvaba, y que en las Farc usted entraba, se arrepentía y no se salvaba. El mensaje fue claro".Aunque no estaba de acuerdo con ciertas realidades del país, en sus planes no estaba tomar las armas. No es un hombre de guerra.

Una de las misiones que le encomendaron a Regis dentro de las Farc fue hablar con un niño que quería ingresar a la guerrilla. El pequeño tenía solo 12 años y Regis pensó que ese no era un ambiente para él. Le advirtió sobre las dificultades y sacrificios a los que se exponía, pero el niño insistió. "Su sueño era ser futbolista, pero no tenía ni siquiera un balón, en cambio tenía todas las posibilidades para cumplir su deseo de ser guerrillero". El niño no sabía leer ni escribir, no había pasado jamás por una escuela. En el pequeño se reflejaban las desigualdades sociales que el universitario veía en el país y la crudeza de la guerra.

Cuando Regis lo volvió a ver, el niño yacía moribundo en medio de cadáveres y le rogaba que no lo dejara morir. Habían bombardeado la comisión de la guerrilla que lo reclutó. Antes de morir en sus brazos, el niño le confesó a Regis que estaba arrepentido de no haber escuchado sus consejos. En ese instante Regis decidió desertar.

Su gran frustración fue no poder ayudar al pequeño. Definitivamente la guerra no era el camino. Es en este momento cuando emprende su ruta hacia la paz y la reconciliación, se escapa del grupo armado y sale en busca de un nuevo futuro, de un renacer.

Gracias al apoyo del Programa de Reintegración del Gobierno Nacional, Regis se graduó de historiador, empezó a estudiar tecnología en administración de empresas y ahora trabaja con la Agencia Colombiana para la Reintegración apoyando a quienes están en proceso de reinserción a la sociedad. Ahora lucha desde la legalidad por un mejor país. Él es el mejor ejemplo de lo que quiere que la sociedad entienda, que los desmovilizados son seres humanos con ganas de trabajar. Seres humanos en búsqueda de nuevas oportunidades y comprometidos con la paz de Colombia, un país que quieren ver sin armas, sin violencia y donde se pueda generar un ambiente de perdón y reconciliación.

"Creo en la educación, creo que si desde esas primeras generaciones comenzamos a educar a las personas en términos de poder perdonar, de poder reconciliarnos creería que tendríamos una paz más fuerte y mucho más duradera. Mi granito de arena va encaminado hacia esa educación".