¡Hacia un Estado cada vez más efectivo y transparente! Actualizamos el Modelo Integrado de Planeación y Gestión - MIPG

Más que nadie, los servidores públicos sabemos que el Estado es un sistema muy complejo. Para los ciudadanos, muchas veces, hacer efectivos sus derechos, satisfacer sus necesidades o resolver sus problemas con nosotros puede ser una experiencia agotadora y a veces hasta frustrante. Igualmente, responderles de manera ágil, rápida y, sobre todo, efectiva, es un reto de cada día.

 

Por la naturaleza pública de los recursos con los que operamos, los controles que diseñó nuestra Constitución son muy exigentes: auditoría interna, extensas reglas de contratación, criterios de selección y meritocracia para el servicio civil, seguridad digital, lineamientos de archivo y publicación de la información, entre otros. Además, estamos obligados a garantizar la participación ciudadana en nuestra gestión y debemos trabajar sin descanso por mejorar nuestra cultura de servicio.

 

Para el Gobierno Nacional, y para nosotros en Función Pública, ha sido prioritario encontrar caminos para balancear la reducción de costos operativos del Estado sin comprometer valores fundamentales como la transparencia, el uso responsable de los recursos públicos, la lucha contra la corrupción y las buenas prácticas administrativas. La búsqueda de este balance es lo que, desde 2010, el Presidente Santos ha llamado Buen Gobierno, el cual hemos definido como "el mecanismo menos tangible y más complejo para alcanzar la prosperidad".

 

Así, desde agosto de 2010 el Gobierno Nacional empezó una búsqueda por hacer los procesos de servicio más eficientes en Colombia. Para ese momento, cada entidad pública tenía que atender, anualmente, 370 requerimientos asociados a su gestión. ¡Esto representa más de un requerimiento por día! El primer gran logro en esta materia fue en 2012, cuando se simplificaron esos 370 requerimientos en un solo Modelo con un único reporte anual. Este fue el conocido Modelo Integrado de Planeación y Gestión – MIPG y su instrumento de reporte, el FURAG.

 

En 2014, desde la Función Pública nos comprometimos con ir más allá y lo incluimos en el Plan Nacional de Desarrollo. Encontramos que era posible reducir aún más esta carga y, sobre todo, utilizar esa información que todas las entidades estaban reportando para corregir sus procesos y buscar ser más eficientes. Además, queríamos que este Modelo pudiera implementarse en todo el país de tal forma que el mejoramiento de la gestión pública se diera en todos los rincones de Colombia.

 

Por eso nos la jugamos por actualizar el MIPG y, con esto, esperamos convertirlo en uno de los grandes legados del Gobierno Santos en materia de gestión pública y Buen Gobierno. Esta nueva versión integra en uno solo todos los sistemas de gestión para que una organización pública funcione de manera eficiente y transparente y que esto se refleje en la gestión del día a día que debe atender a 16 políticas; además, todo ello articulado con el Sistema de Control Interno. 

 

El mensaje detrás de este gran esfuerzo es muy claro: el Buen Gobierno pretende, en últimas, mejorar la capacidad del Estado para cumplirle a la ciudadanía. Esto en el largo plazo se convierte en un incremento de la confianza ciudadana en la administración pública y sus servidores, y no solo aumenta la gobernabilidad sino también la legitimidad de nuestro aparato público. Además, la medición será más exacta y articulada entre las 10 entidades nacionales que lideran el Modelo, los reportes serán muy sencillos, coherentes y se concentrarán en la identificación de las oportunidades de mejora de cada una de las entidades nacionales y territoriales. Todo esto nos permitirá, desde el Gobierno, tomar mejores decisiones en materia administrativa para contar con un Estado cada vez más efectivo y eficiente.

 

Además, este Modelo será implementado en todo el país pero lo haremos con una atención muy especial a la escala de cada ente territorial. Muchas veces nos pasa desde el Gobierno Nacional que, creyendo que les hacemos un favor, ahogamos a los municipios con las mismas políticas y exigencias que tenemos para las entidades nacionales limitándoles mucho su brazo operativo con papeleo.

 

Por esto es que el tamaño del municipio y su propia capacidad definirán, mediante criterios diferenciales, el tipo de reporte que deben emitir y los requisitos que les aplican, liberándolos de cargas innecesarias. Además, para el Gobierno será una mejor manera de hacer seguimiento para ofrecerles ayuda en los frentes que realmente necesitan fortalecer.

 

Si todos los servidores públicos, corazón de MIPG, nos comprometemos a que cada vez el Estado invierta menos de sus recursos en tareas de auto control o gestión interna porque con menos lo hace de manera más eficiente, estaremos más cerca de garantizar los derechos y satisfacer las solicitudes de la ciudadanía. En últimas, y este es el mensaje que queremos transmitir, todos estos esfuerzos administrativos terminan teniendo un impacto gigante donde más importa: mejores colegios, vías, hospitales y servicios públicos. Si seguimos mejorando en esta materia, cada peso de nuestros impuestos producirá un retorno más valioso para todos. Esa es nuestra apuesta.