Colombia en paz y orgullosa de sus servidores

Los servidores públicos son el activo más valioso que tiene el Estado. Son quienes se levantan todos los días, a lo largo y ancho del país, a construir una mejor Colombia, muchos en condiciones bastante complejas de transporte, capacidad fiscal y hasta de seguridad. 

 

De hecho, en mis casi cuatro años como Directora de Función Pública, he podido notar que la vocación de servicio al ciudadano, el compromiso y el amor por el país son los pilares fundamentales que caracterizan al servidor público colombiano.

La gran mayoría de ellos podría estar haciendo algo diferente -que en muchos casos tenga una mayor retribución económica- pero prefieren estar ahí por garantizar los derechos, satisfacer las necesidades y solucionar los problemas de los ciudadanos.

 

Desde el Gobierno Nacional nos hemos comprometido con los derechos, los deberes y enaltecer el significado de ser un servidor público. Por esa razón trabajamos para garantizar mejores condiciones laborales a los casi un millón doscientas mil personas que trabajan para el Estado y sus familias, y exaltar su labor ante la ciudadanía. No por nada, fortalecer la vocación por el servicio público es uno de los principios de Buen Gobierno que han servido de brújula para todas las políticas y programas de la administración Santos.

 

En estos tiempos se ha vuelto cada vez más complicado para los empleadores garantizar que la gente sea feliz en el trabajo. Antes, el gran atractivo del sector público era la estabilidad laboral. Sin embargo, esto ya no es un factor suficiente para seducir al mejor talento, y, por esto, hemos intentado equiparar la balanza de incentivos para mantener nuestra capacidad de encontrar a los ciudadanos más apasionados por el servicio. 

 

El sector público ahora compite por los mejores gracias a sus políticas de empleo inclusivo -atrayendo a los más jóvenes a través de su programa de pasantías remuneradas Estado Joven-, meritocracia -poniéndole el acelerador a los concursos de mérito y reduciendo su costo-, y calidad de vida -implementado políticas de teletrabajo, horarios flexibles, becas de posgrado-, entre otras.

 

Por eso, también trabajamos duro en nuestro programa Servimos, el cual ha beneficiado con créditos de vivienda, descuentos y cursos a más de 17 mil servidores públicos… y contando. Todo esto lo hemos hecho pensando en tener y retener a los mejores profesionales al servicio de Colombia y, así, potenciar la confianza ciudadana.

 

Indiscutiblemente, todo este esfuerzo del Gobierno del Presidente Santos debe reflejarse en el éxito de las políticas públicas, especialmente en la implementación de los acuerdos de paz con las FARC. 

 

En Función Pública sabemos que trabajar por la construcción de una paz sostenible y duradera no es tarea fácil; que se necesita de una motivación especial para conseguir un impacto positivo en la comunidad y despertar un sentido de pertenencia por el país, más allá del que pueda tener cualquier otro ciudadano. 

 

Por eso insistimos en nuestras estrategias de “Servidores Públicos Constructores de Paz”, en la que reflexionamos y discutimos el alcance de los acuerdos con más de 90 mil servidores del Estado, y en la de “PAZa la Experiencia”, la cual permitirá que las buenas prácticas de la función pública en el país sirvan de ejemplo para los municipios que vivieron en conflicto. 

 

Depende de todos nosotros que el cambio social al que se comprometieron las partes del acuerdo sea una realidad. Creemos en la capacidad transformadora de nuestro servicio público y en que la paz no podría estar en mejores manos. 

 

Queremos seguir luchando contra el imaginario de que servir al país es tener más derechos. Todos sabemos que, en realidad, significa más deberes. Quienes trabajamos para el Estado tenemos una doble condición: servidores públicos y ciudadanos y, por ende, tenemos que representar los intereses de todos en cualquiera de nuestras acciones. Seguiremos trabajando para que nuestros servidores -que son nuestro mayor orgullo- mantengan su energía para transformar la sociedad.